Hoy profundizaremos en la primera columna de tu evaluación: tus ingresos reales. Muchas personas sobrestiman cuánto dinero realmente entra a sus bolsillos cada mes. Confunden el salario bruto con el neto, olvidan descuentos obligatorios, o cuentan con ingresos variables que no siempre llegan.
Conocer tus ingresos reales es fundamental porque todo tu plan financiero se construirá sobre esta cifra. Si la sobrestimas, crearás un presupuesto imposible de cumplir. Si la subestimas, desperdiciarás oportunidades de ahorro e inversión.
Los ingresos reales son el dinero que efectivamente puedes usar. No es lo que dice tu contrato de trabajo, sino lo que llega a tu cuenta bancaria después de impuestos, seguros y otros descuentos obligatorios. Tampoco incluye dinero que "podrías" ganar con trabajos extras que aún no tienes.
Para personas con ingresos variables (freelancers, comerciantes, trabajadores por comisión), identificar ingresos reales requiere un enfoque diferente. Necesitas calcular un promedio de los últimos 3-6 meses y trabajar con el escenario más conservador. Es mejor planificar con menos y tener excedentes, que planificar con más y quedarte corto.
Además del salario principal, muchas personas tienen pequeñas fuentes de ingreso que pasan desapercibidas: reembolsos, bonos ocasionales, ventas de artículos usados, o trabajos esporádicos. Aunque sean irregulares, es importante reconocerlos porque pueden convertirse en oportunidades de ahorro o inversión.
Carlos pensaba que ganaba $2,000 al mes porque ese era su salario bruto. Cuando revisó sus recibos de pago, descubrió que después de impuestos, seguro social y descuentos de préstamo de nómina, su ingreso neto era de $1,450. Además, contaba con un bono trimestral de $300 que no siempre llegaba. Al hacer los cálculos correctos, se dio cuenta de que había estado viviendo con un presupuesto basado en $2,000 cuando en realidad solo tenía $1,450 garantizados. Este descubrimiento explicó por qué siempre terminaba el mes sin dinero.
Revisa tus últimos tres recibos de pago o estados de cuenta bancarios. Anota el monto exacto que ingresó a tu cuenta cada mes. Si tienes ingresos variables, calcula el promedio de los últimos seis meses y usa la cifra más baja como tu ingreso base. Haz una lista separada de ingresos extras ocasionales (bonos, ventas, trabajos esporádicos) pero no los incluyas en tu ingreso mensual regular.
Conocer tus ingresos reales te dará una base sólida para planificar. Eliminarás la frustración de crear presupuestos imposibles de cumplir y podrás tomar decisiones financieras basadas en la realidad, no en expectativas. Esta claridad es esencial para los próximos pasos del programa.